A pesar de vivir en un planeta en donde el 70% de la superficie es agua, solo el 3% representa el agua dulce, generando así un reto para el hombre, ya que de esta depende su supervivencia. Lastimosamente más del 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable y en muchas ciudades del mundo este preciado líquido escasea al menos una vez al año.

Se estima que para el año 2030 la demanda global de agua potable sobrepase el suministro en 40%, por esto es necesario que los gobiernos inicien planes de contingencia y mitigación ante esta situación. A continuación te presentamos las ciudades que tienen mayor probabilidad de quedarse sin agua potable en el futuro:

Sao Paulo: debido a una crisis en donde la capacidad de su principal embalse de agua cayó por debajo de 4% generando menos de 20 días de suministro de agua, aunque la crisis se superó en 2016, las principales reservas de agua continúan un 15% por debajo de lo esperado.

Pekín: entre los años 2000 y 2009 las reservas de agua cayeron un 13%, además se estima que el 40% del agua superficial de esta ciudad está contaminada hasta el punto de no servir ni para la agricultura ni para la industria, por esto las autoridades han intentado mitigar este problema con proyectos ambientales y educación.

El Cairo: a pesar de que el Río Nilo es la fuente del 97% del suministro de agua en Egipto, este es el receptor de las mayores cantidades de desperdicios provenientes de la agricultura y de las zonas residenciales, convirtiéndolo así en una fuente mínima de agua potable.

Moscú: aunque una gran parte de las reservas de agua dulce del mundo están en Rusia, el país tiene muchos problemas de contaminación, ocasionando que entre el 35% y 60% de sus reservas de agua potable, no cumplan con los estándares sanitarios.

Ciudad de México: esta ciudad importa hasta un 40% de su agua, ocasionando que una de cada cinco personas reciban apenas una hora de agua del grifo al día, además no cuentan con una infraestructura apropiada para el reciclaje de agua, por lo que se estima una pérdida de más del 40% de este líquido.